ВУЗ: Не указан
Категория: Не указан
Дисциплина: Не указана
Добавлен: 13.04.2021
Просмотров: 2395
Скачиваний: 90

La calle de las Camelias estaba muy cerca de la calle del
Rosal. Enseguida hemos llegado a un
bungalow
muy peque-
ño con un jardincito lleno de flores y plantas.
–Ya sabemos una cosa de Ángela Hernández… –ha dicho
Miguel.
Esta vez me ha sorprendido.
–¿Sí? ¿Cuál?
–Que le encantan las flores.
Era evidente.
Hemos llamado al timbre pero no ha contestado nadie.
Hemos decidido ir a comer y volver por la tarde.
Hemos comido una paella buenísima en un restaurante al
lado del mar. Después del café hemos vuelto a casa de Ánge-
la Hernández. Tampoco estaba.
A las siete de la tarde ha empezado a hacer fresco.
Miguel y yo nos hemos metido en el coche y hemos decidi-
do esperarla dentro.
Media hora después ha entrado en la casa una mujer de
unos cincuenta años, guapa, no muy alta y muy deportiva.
–Vamos –le he dicho a Miguel.
–¿Sí? –ha preguntado Ángela al abrir la puerta.
–¿Es usted Ángela Hernández?
–Sí, soy yo.
–Mire, somos de «Colours», la marca de pinturas que
usted utiliza para sus cuadros y…
Le hemos dicho lo mismo que a Eduardo Arco Iris. Nos ha
dejado entrar.
La casa es muy pequeña: el recibidor, un salón, un dormito-
rio, una cocina y un lavabo. No parecía la casa de una pintora.
–¿Podemos ver alguno de sus cuadros? –le he preguntado.
–Bueno, es que últimamente no tengo mucho tiempo
para pintar…
39
Tripa Por amor al arte 10/1/08 09:57 Página 39

–¿Ahora no está pintando ningún cuadro?
–No, ahora no –nos ha contestado.
–¿Y no tiene ningún cuadro suyo aquí?
–Sólo tengo uno. Ése que está en el recibidor.
Me he levantado para mirarlo.
–Ah, pues es muy bonito. Parece Gaughin
30
.
–Sí, pero Gaughin era un buen pintor y yo no.
–¿Y cómo es que no tiene tiempo de pintar?
–Es que yo soy enfermera, ¿sabéis? Para mí la pintura es
solo un
hobby
31
.
–Ah, ¿sí? ¿Es usted enfermera?
–Por favor, llamádme de tú. No soy tan vieja…
–O sea que eres enfermera. ¿Y dónde trabajas?
–En un hospital de Girona.
–Pues nada, tienes que trabajar menos y pintar más…
Nos hemos reído.
–¿Te interesa la pintura moderna? –le ha preguntado
Miguel–. No sé, Dalí, Urpiano, Picasso…
He notado algo raro. Mi intuición otra vez. Ella ha con-
testado.
–Me encanta. En realidad, me gusta toda la pintura.
¿Tenéis alguna pregunta más?
Otra vez algo raro. Lo he notado.
–No, nada más. Muchas gracias –le he dicho.
–Gracias a vosotros. Y ya me diréis si me ha tocado el pre-
mio…
Al salir Miguel ha dicho:
–Ésta tampoco es Urpiano…
–No sé, no sé… No estoy tan segura… Vamos a hacer una
cosa, Miguel, nos vamos a quedar cerca de la casa… Quiero
saber qué hace Ángela Hernández esta noche…
Miguel no ha preguntado nada. Mi intuición es mi intuición.
40
Tripa Por amor al arte 10/1/08 09:57 Página 40

Hemos entrado silenciosamente en el jardín y nos hemos
quedado al lado de una gran ventana que estaba abierta.
Ángela no ha hecho nada especial: se ha puesto un pijama,
se ha preparado la cena, ha visto un rato la televisión y,
antes de acostarse, ha llamado por teléfono.
–¿Estás bien Eloy? –ha preguntado.
Yo he pensado: «Tal vez es su novio». Luego Ángela ha dicho:
–¿Y Esther qué tal está? Bueno, pues muchos besos a
todos, ¿eh? Mañana os vuelvo a llamar.
«No es su novio», he deducido. Su familia, quizá.
A las once y media Ángela Hernández ha apagado la luz
y nosotros nos hemos ido a tomar una
pizza
a Figueres.
Miércoles, 24 de octubre de 1989
He pasado toda la noche pensando en Ángela
Hernández. Es agradable y parece muy inteligente, pero hay
algo raro… No sé.
Después de desayunar he revisado los ficheros de
«Diseño Art».
–Miguel –he dicho un rato después–, esta tarde vamos a
volver a casa de Ángela Hernández.
–¿Qué has descubierto?
Así me gusta. Miguel sabe que he descubierto algo.
–Estoy mirando la ficha de Ángela Hernández en «Diseño
Art». Este año ha comprado más de trescientos tubos de pin-
tura y el año pasado compró solo ciento setenta y cinco…
Este año ha comprado sesenta lienzos y el año pasado, cua-
renta y cinco…
–Pero ella dice que ahora no tiene tiempo para pintar…
–Ése es el problema. ¿Por qué compra más pintura y más
lienzos este año? ¿Por qué si no tiene tiempo para pintar?
41
Tripa Por amor al arte 10/1/08 09:57 Página 41

–¿Crees que nos ha mentido?
–Tal vez sí o tal vez no.
Otra vez mi intuición. Creo que no ha mentido, que, de
verdad, ella no tiene tiempo para pintar, pero…
A las siete de la tarde estábamos otra vez delante de la
casa de Ángela Hernández. Ha llegado a las ocho en punto
con unas bolsas de un supermercado. Yo he ido corriendo a
la ventana de la cocina. Ángela ha puesto unas cosas en la
nevera. Después se ha ido a duchar. Un rato después ha sali-
do de su dormitorio con un traje precioso. Estaba muy
guapa. Ha ido a la cocina y ha cogido salmón ahumado,
caviar, tostadas, mantequilla y champán y lo ha metido en
una bolsa de plástico.
«Va a ver a un hombre», he pensado.
Ángela ha salido de la casa y ha cogido el coche. Miguel
y yo la hemos seguido. Primero ha ido por una carretera
secundaria, luego ha girado a la izquierda y ha cogido una
carretera muy estrecha llena de curvas y, de repente, ha de-
saparecido.
Miguel y yo no entendíamos nada. No había ningún
cruce. La carretera seguía, pero Ángela Hernández y su coche
habían desaparecido. Hemos bajado del coche. Andando,
hemos descubierto un pequeño camino a la izquierda.
Hemos subido al coche otra vez y nos hemos metido por el
camino. Unos kilómetros después hemos visto unas luces.
–Para el coche –me ha dicho Miguel.
Hemos bajado y nos hemos metido entre los árboles.
Delante había una casa magnífica, una masía
32
enorme.
«Ah, o sea que tiene un novio millonario…», he pensado.
Y entonces se me ha encendido una luz.
–Miguel, tenemos que entrar en esa casa como sea…
–¿Ahora?
–Sí.
42
Tripa Por amor al arte 10/1/08 09:57 Página 42

–Pero, ¿por qué?
Le he contestado de una manera un poco especial:
–Paco y tú no sabéis la suerte que tenéis con una jefa
como yo...
Lógicamente no ha entendido nada.
La casa está rodeada por un jardín enorme con piscina y
pista de tenis. Nos hemos acercado a una de las ventanas.
Dentro estaba Ángela Hernández con un chico de unos
treinta años, alto, moreno y con barba. Guapísimo. Estaban
cenando el salmón y el caviar y tomaban champán.
«Lo sabía», he pensado. En voz baja le he dicho a Miguel.
–Miguel, ése es Urpiano. Bueno, el falso Urpiano.
–¿Y tú cómo lo sabes? –me ha dicho muy sorprendido.
–Soy la mejor detective de España, nene.
–¡Bah!
–Tenemos que entrar en la casa y encontrar el lugar
dónde «Urpiano» pinta sus cuadros…
–Voy un momento al coche a buscar la cámara de foto-
grafiar.
–Perfecto.
Yo he preparado mi llave maestra. Puedo entrar en cual-
quier casa. Hemos entrado por una puerta que está al lado
de la cocina. Por dentro la casa era una auténtica maravilla.
Una casa de millonarios: cuadros de pintores famosos, escul-
turas de Chillida
33
, muebles antiguos, alfombras persas…
–Me parece que tienes razón –ha dicho Miguel.
Ángela y el falso Urpiano seguían en el salón. Bueno, en
uno de los salones. Miguel y yo hemos subido al piso de arri-
ba: dormitorios enormes, cuartos de baño, pasillos, terra-
zas… Todo lleno de objetos de arte, flores y plantas… Al
final del pasillo hemos entrado en una habitación muy gran-
de llena de libros. Parecía una biblioteca pública.
–Lola, aquí ya no hay más habitaciones…
43
Tripa Por amor al arte 10/1/08 09:57 Página 43