ВУЗ: Не указан
Категория: Не указан
Дисциплина: Не указана
Добавлен: 13.04.2021
Просмотров: 1057
Скачиваний: 11

Lourdes Miquel y Neus Sans
¿Eres tú, María?
Tripa Eres tu maria 11/1/08 10:40 Página 3

En esta historia vas a conocer a estos personajes:
Lola Lago:
es jefa de una agencia de detectives en
Madrid. Tiene un nuevo caso para solucionar.
Paco
: trabaja con Lola Lago. Es su socio y también su
amigo.
Miguel
: es el otro socio de Lola. Los tres son detectives.
Margarita:
es la secretaria de Lola, de Paco y de Miguel.
Carmela:
es una vieja amiga y vecina de Lola.
Doña Elvira:
es la portera de un edificio de la Plaza de la
Paja, en Madrid.
Inspector Gil:
es un inspector de policía de Madrid. No le
gustan las mujeres detective.
Ramona:
es enfermera en el hospital de La Paz, en
Madrid.
Doña Lupe:
vive en la Plaza de la Paja y le han robado.
Néstor Requena:
es el nieto de doña Lupe y quiere des-
cubrir quién ha entrado en casa de su abuela para robar.
María:
es la sobrina de doña Lupe… o quizás no.
5
Tripa Eres tu maria 11/1/08 10:40 Página 5

1
Colgué el teléfono. Estaba cansada y me dolían las pier-
nas. El día había sido duro en la oficina. Eran las once y
todavía no había cenado. Al llegar a casa me había llamado
Valentina, una amiga que siempre me llama por la noche
para explicarme sus problemas. Y yo lo único que quería era
cenar un poco, ver un programa estúpido en la tele y acos-
tarme. En la tele siempre hay historias de detectives que no
se parecen nada a las de nuestra oficina. Historias de detec-
tives altos y guapos y de gente rica con problemas de ricos.
En nuestra oficina no somos ni altos ni guapos. Ni Paco, ni
Miguel, ni yo. Y nuestros clientes no son ni estrellas de cine
ni millonarios.
Fui a la cocina y miré en la nevera. Estaba casi vacía. Me
preparé un huevo duro y una ensalada. Cogí una cerveza y
dos manzanas y lo llevé todo al salón. No tenía mucho ape-
tito. Sobre todo, me apetecía la cerveza helada. Aquel día,
15 de julio, hacía mucho calor en Madrid
1
.
Puse la tele. Había una película de altos, rubios y valien-
tes detectives que no se parecían nada ni a Paco ni a Miguel,
mis queridos socios. Ni a mí.
6
Tripa Eres tu maria 11/1/08 10:40 Página 6

2
Seguía haciendo mucho calor, un calor terrible. Me levan-
té para abrir el balcón, a ver si soplaba un poco de aire. En
el balcón miré un poco las plantas. Tenía que regarlas.
Estaban completamente secas.
Abajo, la calle estaba en silencio. En la plaza donde vivo,
la Plaza de la Paja, en el viejo Madrid, casi no hay coches y,
de noche, muy poca gente. Aquella noche, bajo un farol,
había una pareja. Me quedé un momento mirándoles.
«Una pareja despidiéndose», pensé. Y volví a sentarme en
el sofá.
Al cabo de un rato se oyeron voces en la calle. Voces ner-
viosas. Alguien gritó: «¡No!» Volví a salir al balcón. La pare-
ja seguía abajo, pero ahora no parecía una pareja feliz des-
pidiéndose. Ella lloraba. Él miraba hacia otro lado y estaba
callado. Luego, ella dijo algo. No lo pude oír, pero parecía
enfadada. Me dio un poco de vergüenza estar ahí mirando
y escuchando.
«Deformación profesional», pensé, buscando una justifi-
cación.
Luego la chica salió corriendo. Él empezó a seguirla, pero
después cambió de opinión y se paró. Yo ya no podía ver a
la chica. Él entró en el portal de enfrente de mi casa, en el
número 10.
Todo volvía a estar en silencio y decidí acostarme. No iba
a dormirme en seguida. Siempre me pasa cuando estoy
muy cansada. Busqué un libro: una novela policíaca con
asesinos y detectives que no se parecen nada a los de nues-
tra agencia.
7
Tripa Eres tu maria 11/1/08 10:40 Página 7

3
Después de lavarme los dientes, me acordé de mis pobres
plantas. Tenía que regarlas. No había más remedio. Salí al
balcón otra vez. Miré hacia la casa de enfrente, donde había
entrado el chico. Pensé que era una tontería estar ahí pen-
sando en gente que no conocía. La casa de enfrente estaba
a oscuras. Pero de repente se encendió una luz, la del tercer
piso. Vi la sombra de un hombre. Se movía rápido. Luego, la
luz volvió a apagarse.
No podía dejar de mirar. Me parecía que era él.
Pocos minutos después, el hombre volvió a salir a la calle.
Lo miré con atención, como un zoólogo. Parecía muy ner-
vioso. Andaba muy rápido. No parecía un enamorado preo-
cupado, sino alguien que estaba haciendo algo peligroso, o
ilegal... Me lo decía mi instinto de detective.
«Mañana hablaré con el conserje», pensé.
A las doce y media, por fin, me acosté, con una novela de
Raymond Chandler
2
...
4
«¡Uy! ¡Las plantas!», pensé de pronto, ya en la cama.
«Con esos vecinos tan interesantes me he vuelto a olvidar de
los geranios...» O sea, que otra vez al balcón.
Cuando estaba regando, llegó la chica de antes. La reco-
nocí en seguida. Entró en el portal. Se encendieron las luces
del tercer piso y pronto se volvieron a apagar. Luego, la
chica salió con dos maletas y una bolsa. Tenía prisa. Al salir
a la calle, se le cayó el bolso. Lo recogió y empezó a andar
deprisa hacia la calle Segovia
3
.
8
Tripa Eres tu maria 11/1/08 10:40 Página 8