ВУЗ: Не указан
Категория: Не указан
Дисциплина: Не указана
Добавлен: 13.04.2021
Просмотров: 1065
Скачиваний: 11

–No sé. ¿También te interesa?
–A lo mejor.
–Voy a ver –dijo, y volvió a marcharse.
Volvió en seguida.
–Más raro todavía. Tampoco hay nada. ¡Qué extraño!
–A veces se pierden papeles –dije yo pensando en
Feliciano, el de mi agencia.
–No, aquí no. No pasa nunca. ¡Y de las dos chicas, ade-
más! Me parece muy raro.
Nos quedamos calladas pensando.
–¿Vamos ahora a ver a la abuela? –propuso Ramona.
–Cuando quieras.
15
Al entrar nosotras en la habitación 201, doña Lupe dijo:
–¿Eres tú, María?
–No, soy Ramona. María aún no ha llegado. Pero va a
venir muy pronto, ya verá –dijo Ramona cogiéndole la
mano.
Doña Lupe cerró los ojos y se durmió. Parecía muy peque-
ña en esa habitación blanca, en esa cama blanca, muy
pequeña y muy, muy vieja. Me dio pena.
–No sé... Está bastante mal. ¿Por qué no vienes otro día
para hablar con ella? Hoy está muy cansada.
–Sí, tienes razón. Gracias por todo, Ramona.
–Nada, nada. Las amigas de Carmela son amigas mías
–dijo.
Salí del hospital y cogí un taxi para ir a la oficina.
–Alcalá, 38, junto a Sevilla.
24
Tripa Eres tu maria 11/1/08 10:40 Página 24

25
Tripa Eres tu maria 11/1/08 10:40 Página 25

16
Cuando llegué, Margarita estaba hablando con su novio.
–Espera un minuto, amor mío. Lola, hay un recado para ti.
–¿Sí? ¿De quién?
–Ha llamado un tal Néstor.
–¡Yupiiiii! ¡Néstor!
Feliciano me miró asustado y dejó caer un bocadillo de
anchoas en la moqueta.
–Sí, cariño. Sí, corazón, un segundo –dijo Margarita al
teléfono–. Ha dicho que vendrá a la una y media.
–Néstor, ¿qué? –pregunté yo para estar completamente
segura.
–Néstor Reteña. A ver... lo he apuntado por aquí...
–Será Requena...
–Bueno, Requeña o Retena o algo así.
–Gracias, tesoro –le dije yo.
–Sí, amor, sí, ¿qué decías?
Margarita volvía a hablar por teléfono. Feliciano la
seguía mirando con cara triste.
17
–Paco, creo que tenemos un nuevo cliente –le expliqué.
Paco estaba tranquilamente leyendo cómics en su des-
pacho.
–¡Qué bien! Lo necesitamos. ¿Quién es?
–Néstor Requena. ¿Recuerdas lo que te conté el domingo?
–Más o menos, estaba durmiendo la siesta.
–Pues es el nieto, el nieto de doña Lupe, mi vecina.
–Lola..., ¡cómo eres! –dijo Paco riéndose.
26
Tripa Eres tu maria 11/1/08 10:40 Página 26

–Fantástica, ¿no?
–Sí, nena, sí.
–Va a venir a la una y media.
18
A la una y media en punto Néstor entró en la agencia.
Margarita, cosa rara, se levantó de su silla y le llevó a mi des-
pacho. Estoy segura de que pensó: «Es casi tan guapo como
mi Tony.».
Muy rápidamente se lo expliqué todo. También mi visita
al hospital.
–O sea, que ya está trabajando –dijo.
–Más o menos. Lo mío es casi un deporte.
–Ahora va a trabajar para mí. Quiero saber qué ha pasa-
do. Es todo un poco raro. La abuela tenía joyas muy valiosas.
Dos cajas de joyas: unas buenas y otras falsas, iguales.
Reproducciones exactas. Es muy difícil notar la diferencia.
Pero...
–Pero, ¿qué?
–Sólo se han llevado las buenas. Y no era fácil encontrar-
las. He hablado con la abuela y me lo ha explicado. El ladrón
lo sabía todo. Es alguien que la conoce muy bien.
–Además, está la desaparición de María... –dije yo–. ¿Qué
dice la policía?
–He hablado con un tal Gil.
–¿Y?
–No sé... No me gusta. No me fío. Por eso he venido.
–Comprendo. Nosotros cobramos 20 000 pesetas diarias
más los gastos.
–Eso no importa.
–A mí sí. Bueno, le llamo cuando sepa algo.
27
Tripa Eres tu maria 11/1/08 10:40 Página 27

–Vale. Estoy en casa de unos amigos. Tome nota:
3181802.
–Hasta pronto.
–Chao.
–Espere un momento. Me gustaría ver el piso de su abuela.
¿Usted tiene llaves?
–Sí, las tengo, pero voy a pedirle permiso primero a la
abuela.
–Vale, ¿me llama luego?
–Sí. Una cosa más: ¿por qué no nos tuteamos
24
?
–Por mí no hay problema.
–Hasta luego, Lola.
–Hasta luego.
19
Salí a comer un bocadillo. Paco comía en casa de sus
padres y Miguel tenía dolor de estómago. Comí sola. No me
gusta nada comer sola y sólo tardé un cuarto de hora. Tomé
un cortado
25
en un bar y volví a la oficina. En la oficina esta-
ba sonando el teléfono. Entré corriendo.
–Diga.
–Lola, soy Ramona, la amiga de Carmela.
–Hola, Ramona. Dime.
–Mira, te llamo porque he seguido buscando y he encon-
trado algo: la dirección de Jacinta, la otra chica. ¿La quieres?
–Pues sí. Puede ser interesante pasar por ahí. A ver si
alguien recuerda algo.
–Toma nota: calle Santa Bárbara, 11, 1.º, D. «D» de
Dinamarca.
–Gracias, bonita.
–De nada. ¡Suerte! Y recuerdos a Carmela.
28
Tripa Eres tu maria 11/1/08 10:40 Página 28